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lunes, 19 de diciembre de 2011

Amin Maalouf «Identidades asesinas»

Cada uno de nosotros somos depositarios de dos herencias: una, vertical, nos viene de nuestros antepasados, de las tradiciones de nuestro pueblo; la otra horizontal, es producto de nuestra época, de nuestros contemporáneos. Es esta segunda la que resulta más determinante, y lo es cada día un poco más; sin embargo, esa realidad no se refleja en nuestra percepción de nosotros mismos. No es a la horizontal a la que nos adscribimos sino a la otra.

 «Para ir con decisión al otro, hay que tener los brazos abiertos y la cabeza alta, y la única forma de tener los brazos abiertos es llevar la cabeza alta”

” Si a cada paso que da una persona siente que está traicionando a los suyos, que está renegando de sí misma, el acercamiento al otro estará viciado».

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